Intento de sensibilización a los políticos

septiembre 1, 2011 en Bienestar, Cuentos, Economía, Política, Reflexión, Sociedad

Audiovisual de un ciudadano a la clase política que pone al servicio del dinero hasta la propia Constitución Española, priorizando los intereses personales de las minorías más poderosas sobre las necesidades de la mayoría de los ciudadanos, siendo éstas últimas mucho más abundantes, graves y urgentes que el simple apunte bancario de más en las cuentas privadas de depende qué individuos. El enfoque del video, seguramente equivocado, inocente y estéril, pretende, sin esperarla, una reacción de nuestra clase gobernante ante lo más importante que define a un país, su propia Constitución, y que muestren con valentía el primer paso hacia un nuevo orden social, donde algún político responsable, en algún momento, en algún lugar del mundo, deberá decir BASTA para que las democracias del mundo empiecen a ser lo que dicen ser, prevaleciendo así, el juicio, la razón, la justicia y la bondad intrínsica del ser humano frente a su intrínsica, también, maldad y codicia. Otro objetivo que persigue este video es que los ciudadanos que todavia no se han decidido a decir basta, se animen a hacerlo y se den cuenta de cómo están las cosas, perdiendo el miedo que este sistemase preocupa de inculcar, como la gota de aquel martirio, en las mentes de las gentes de bien, pues no harán caso hasta que seamos tantos como para que quede demostrado dónde está el poder que deben obedecer.

Un vacío un cuerpo

enero 3, 2011 en Cuentos

Nací en un soleado mes de otoño, justo en el momento que la lluvia se alió con el sol para hacer de éste mundo una total catástrofe. Las nubes molestas por la alianza se reunieron arriba de mi madre y comenzaron a dar gritos de furia. Era el día donde las almas en pena tenían la oportunidad de visitar a sus antiguos amores terrestres con la única condición de que debían traerme con ellas.  El viento robaba todos los sonidos para que no hubiera persona que oyera a aquellos espíritus lamentarse, así que nadie pudo oír mi llanto al nacer. En fin, llegué con los peores acompañantes y consejeros posibles a éste tercer planeta el  onceavo día de noviembre y así crecí, con los desperdicios humanos que lo habitan. 

Cada uno de los seres que se acercaba a mí se daba cuenta de que no había posibilidad de enmendarme. Afortunadamente, para el resto de la humanidad mi vida era así y eso  porque siempre debe haber alguien que lo sea, que sea la arpía desalmada que con su presencia sea capaz de realzar la autoestima de sus acompañantes, creyéndose ellos superiores. Mi existencia durante un largo periodo significó una molestia para los que me rodeaban, gracias a Dios que la iglesia les obliga a tenerme lástima. No tenía ningún defecto físico, más bien no concordaba con la mentalidad que los habitantes de la imitación  pretendían que tuviera. 

Pasaba de un estado de ánimo a otro sin mayor pena, gozaba viendo sufrir a la gente que creía saberlo  todo, glorioso me parecía el momento en el que podía delirar ante todos y mostrarles sus defectos; un fenómeno más  para la sociedad. Mi mayor capacidad consistía en el poder de dominar y llevar, a cada una de las personas  con las que me topaba, hasta el límite que yo desease, les sorprendía mi magia para conocerlos a perfección con sólo verlos. Era yo superior a todos ellos y lo sabían, por eso me temían y se alejaban. Siempre confié en que uno no abandona mas que a lo que le teme, y sólo se le puede temer a aquello que sabemos nos puede ganar y dañar. Lee el resto de esta entrada →

Sueño por sueño

enero 3, 2011 en Cuentos

Hay veces, y sólo unas veces, en las que me pregunto porque todo podría ser tan maravilloso y no lo es. Hay veces, y sólo unas veces, en las que me pregunto porque disfruto ser feliz cuando añoro la tristeza. Hay veces, y sólo unas veces cuando me pregunto si debería dejar de construir monumentos sobre el fango. Hay veces, y sólo unas veces, en las que me pregunto porque sueño cuando debo vivir y vivo cuando debo soñar. Hay veces, y sólo unas veces, en las que me pregunto porque sufro cuando debo reír y río cuando debo llorar. Hay veces, y sólo unas veces, cuando me pregunto porque odio cuando debo amar y amo cuando debo odiar. Hay veces, y sólo unas veces cuando me pregunto porque tengo lo que no debo y debo lo que no tengo. Hay veces, y sólo unas veces, cuando me pregunto si mi vida es parte de mi imaginación o si mi imaginación es parte de mi vida. Hay veces, y sólo unas veces, cuando me pregunto porque soy tan complejo. Y hay veces, y sólo unas veces, cuando descubro que soy un ser humano y que el ser difícil me hace especial…hay veces, y sólo unas veces, cuando el ser especial me hace ser feliz.

Comencé mi historia con el relato anterior porque él es parte de mi vida, mis pensamientos, y mi forma de ser. No sé cuándo, ni cómo lo escribí, simplemente sé que formó parte de la vida que ahora llevo y que lleve.  Mi problema es genético, sin embargo tras largas sesiones de terapia aprendí a no culpar a los demás de las cosas que me suceden. Dicen que todo lo que viví como mi realidad era parte de mis alucinaciones constantes y falta de percepción de la realidad. Más yo no deseo creer eso, quiero creer que lo que yo tengo como recuerdos son parte de algo que sí existió y fue parte de mí.  Quiero creer que los demonios existieron y que yo los vencí.

Antes de que empezara a vivir lo que después sería mi calvario, era una joven feliz. Tenía muchos amigos, jugábamos y corríamos por todos los verdes campos que en ese entonces rodeaban mi vida. Éramos libres, amábamos el  hecho de estar todos juntos y disfrutar del viento, agua, árboles y demás cosas de la naturaleza. Nos gustaba hacer una fogata, sentarnos alrededor y platicar sobre los sueños que algún día esperábamos vivir. Yo siempre decía lo mismo, mi sueño era algún día llegar a vieja y estar en la misma fogata en la que me encontraba y decir, “cumplí mi sueño, fui feliz, disfrute de la vida, llore y reí: ahora sé que yo soy eterna y que pude ver, estar y pensar lo que quise”. Lee el resto de esta entrada →

Cena a obscuras

enero 3, 2011 en Cuentos

Soleado o nublado, no recuerdo bien el clima mas hubo un hecho que marco aquel día. Nunca creímos que sucedería, nadie lo pensó siquiera. Los hombres por su parte vociferaban indecisos, nosotras enmudecimos  el  momento. Hasta que por fin  todo sucedió, comenzó y finalizó.

Malectopan  es un sitio cerca de una, aquella ciudad de la cual el nombre jamás pude pronunciar.En fin, el pueblo sobrevive a hurtadillas desde su fundación hace 27 años.  Una pareja decidió fundarlo, definitivamente no por su situación climatológica, ni por su flora, tampoco fue por su fauna,  mas bien por el rechazo al pago de en aquel tiempo  el tributo. Huyeron a este lugar no muy lejano de la ciudad, pero sí muy bien escondido.

Aparentemente de la nada el sitio comenzó a poblarse de cicateros a los cuales les llegó el rumor. Después de un tiempo decidimos ponerle nombre al lugar y asignarle un oficio a cada quien para que lo desempeñase.  Así nos valíamos del trueque para que todas las necesidades quedasen cubiertas.

Ya institucionalizada la población no se permitía el ingreso de nadie más. Esto permaneció así hasta aquel día, el final.  Hace ya bastantes años las primeras descendencias de los habitantes se dejaban venir. La imagen de estos nuevos pero indeseados, inesperados personajes revivió algunos sentimientos, pero  principalmente fue tomado como un dilema.

Al nacer los dos primeros seres se convocó a una reunión. Todos los habitantes, que formaban un total de 18 matrimonios, asistimos.  La expectación era dueña del lugar y cada uno luchaba para  pronunciar palabra. Lee el resto de esta entrada →

Mediador de Consciencia

enero 3, 2011 en Cuentos

Juro por todo lo que tuve y  tengo, que por mi mente no atravesó la idea de ser quien hoy veo en el espejo ¿Es imposible que reconozca a quien ese reflejo me muestra?… yo no he de ser ese… probablemente la vista me juegue una trampa… una treta que tramó este sentido con todos los que me han odiado. Sé que veo algo que quiero ignorar, pero no me es posible, no puedo ignorarme.  Luche, todo este tiempo lo hice sólo por no llegar a ver lo que ahora mi vista no quiere cegar. Esta  inquisición comenzó un día, sin que nada ni nadie más que yo pudiese advertirla, fue en el momento en que ella me dejó.

Ella era más que todos nosotros, podía ser lo que la persona que estuviese cerca quisiese, irradiaba belleza, sinceridad e inteligencia. La gente nunca la pudo aceptar tal como era, yo mismo nunca pude, era diferente… simplemente lo era. Una época llegue a envidiarla, parecía haber salido de la nada para conquistar lo que se le pusiese enfrente. Mi amada parecía  la persona más fuerte que hubiera conocido, ante todos era así, sin embargo había épocas en las que caía en la aflicción absoluta y nadie más que ella podía salirse de aquel estado. Su sólido universo se venía abajo, sé que se sentía sola e infeliz. Y yo… el hombre que la ha amado, siempre me mantuve a su lado sin que a ella le importase.

Aún puedo ver su tristeza, sus lágrimas correr por el  rostro angelical, la mirada fija en la nada y sus manos abrazando las piernas. Y yo… parado cerca de la puerta contemplándola sufrir sin poder hacer nada. Lo intentaba todo, pero no era suficiente, ella necesitaba oír algo. Ese algo que yo nunca pude descubrir y que mi boca jamás pudo pronunciar. Verla desplomarse de esa manera me derrumbaba, ella era quien yo amaba aunque siempre supe que no le fui suficiente. Deseaba que se diera cuenta que me tenía, pero yo no era quien quería. Realmente no estoy seguro que quisiese una persona, más bien necesitaba algo  inexistente, inmaterial, fuerte, algo a su nivel. Lee el resto de esta entrada →