43.000 familias podrían comer con lo que tiran los supermercados

septiembre 24, 2012 en Causas, Sociedad

Más de 50.000 toneladas de comida fresca de los supermercados terminan cada año en la basura porque Sanidad prohíbe que se done a las asociaciones que se dedican a distribuir alimentos entre las personas sin recursos y los comedores sociales, según una estimación realizada por el Ministerio de Agricultura y la Federación Española de Bancos de Alimentos (Fesbal).

Solo con los productos frescos de los supermercados que son desechados anualmente se podría alimentar a 43.000 familias de cuatro miembros durante todo un año, calcula Fesbal. La ley no lo permite porque estas entidades no cuentan con la infraestructura necesaria para su mantenimiento y distribución.

La cifra de familias sin recursos atendidas podría ser mucho mayor si sumáramos las toneladas de  alimentos que sí pueden ser donados, pero que los comercios no ponen a disposición de las asociaciones por varios motivos: evitar que se aprovechen personas que no lo necesitan y la molestia de tener que almacenarlos. Se calcula que por esta vía se despilfarran otras 357.000 toneladas al año. Solo el 20,5% de los distribuidores donan habitualmente estos productos.

Aunque está prohibido, varias asociaciones de barrios de Madrid, Barcelona y Bilbao recogen los alimentos frescos de los supermercados y los distribuyen entre las familias que lo necesitan. «Como no pueden recoger la comida con furgonetas se la llevan en bolsas como si estuvieran haciendo la compra. La diferencia es que cuando pasan por caja no pagan. Luego la dividen y la reparten entre las familias sin recursos del barrio», explicó a 20 minutos uno de los encargados del Banco de Alimentos de Madrid.

Fesbal, asociación sin ánimo de lucro, solicitará esta semana a la ministra de Sanidad, Ana Mato, que flexibilice la normativa para poder aprovechar la comida fresca que desperdician los supermercados. «Nosotros hablaríamos con los comercios, pero serían las asociaciones de barrio las que recogerían la comida cada día y harían el reparto», explicó Juan Raúl Sanz, director general de Fesbal. Lee el resto de esta entrada →

La comida y las emociones

febrero 28, 2012 en Bienestar, Psicología

Montse Bradford es fundadora de varias escuelas de cocina, esta barcelonesa de nacimiento, afincada en Londres desde 1978 hasta 2006, ha dado clases en la Escuela Universitaria de Enfermería y Fisioterapia Blanquerna e impartido cursos por toda Europa y también por Sudamérica. Galardonada con el Premio Verde 2008  por su trabajo a favor de la alimentación responsable y el desarrollo sostenible, ha escrito más de diez libros. El último, La alimentación y las emociones.

Usted defiende que ciertas emociones nos vienen dadas por lo que consumimos. 

Tenemos que ver de dónde vienen las emociones. ¿Las compramos en el supermercado? Las emociones tienen dos orígenes. El pensamiento, lo que pensamos genera emociones, pero también lo que comemos. Si tomo un vaso de agua o de whisky mis emociones serán muy distintas. ¿Y por qué generarán distintas emociones? Porque atacarán a diferentes órganos. Si yo ingiero alimentos que me bloquean el hígado, o la vesícula biliar, tendré emociones de ira, cólera, agresividad, impaciencia… porque cada órgano, dependiendo de si funciona bien o mal, genera unas u otras emociones. Esto está totalmente constatado en la medicina china de hace tres o cuatro mil años. 

¿Cree usted que el ciudadano de a pie tiene esta percepción? 

Falta conciencia, porque la alimentación no se ve desde esta perspectiva. Se mira desde un ángulo muy primitivo. Sería el primer nivel alimenticio: ¿tengo hambre?, pues como lo que sea, voy a un McDonald’s o donde me apetezca en ese momento. Habría dos niveles más: el sensorial y el emocional. Las personas están vibrando en estos tres niveles, nada más. Y tenemos que ir un poco más allá, al nivel de la energía que provocan los alimentos. Porque con la alimentación podemos generar salud o enfermedad. Es muy importante. 

Usted explica que el ser humano cuenta con tres cuerpos: físico, emocional y mental… 

Efectivamente, y cada uno de ellos necesita cosas diferentes. Las personas sólo identifican el físico, el que vemos cada día en el espejo. En cambio, hay mucho miedo en prestar atención al emocional. Nos pasamos años sin reciclar nuestras emociones, bloqueando totalmente este cuerpo. También está el mental. Los alimentos que necesita cada uno son distintos. No podemos darle chocolate al emocional porque no funciona. Si el novio nos deja, comiendo chocolate no haremos que vuelva. El único cuerpo que tiene sistema digestivo, dientes y estómago es el físico. Al cuerpo emocional, por ejemplo, hay que alimentarlo, sí, pero con emociones. Cada uno tendrá su método, a unos les gustará ir a bailar, a otros ir a caminar por la playa… Acabamos alimentándolo, sin embargo, con cosas físicas que no funcionan. 

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De homo consumus a homo responsabilus

febrero 16, 2012 en Causas, Creatividad, Culturas, Sociedad

Corto realizado por Pablo Llorens para SETEM Comunitat Valenciana. El dilema entre "Homo consumus" y "Homo responsabilus" analizado por el Prof. Setemius desde su programa "Grandes Documentales Marcianos" ¡¡¡No seas Homo consumus!!! ¡¡¡Evoluciona!!!