Discurso de Al Gore en la recepción del premio Nobel
"A veces, sin previo aviso, el futuro golpea a nuestra puerta con una valiosa y dolorosa visión de lo que podría ocurrir. Ciento diecinueve años atrás, un rico inventor leyó su propio obituario, erróneamente publicado años antes de su muerte. Pensando equivocadamente que el inventor acababa de morir, un diario publicó un duro examen del trabajo de su vida, titulándolo injustamente “el mercader de la muerte” debido a su invento, la dinamita. Sacudido por esta condena, el inventor tomo la decisión de servir a la causa de la paz. Siete años después, Alfred Nobel creó este premio y otros que llevan su nombre.
Mañana, hace siete años, leí mi propio obituario político en un análisis que me pareció duro y equivocado, si no prematuro. Pero ese veredicto no querido también trajo un valioso y doloroso regalo: una oportunidad para buscar formas nuevas y frescas de servir mi propósito.
Inesperadamente, ello me ha traído acá. Aunque temo que mis palabras no estén a la altura de este momento, rezo para que lo que siento en mi corazón pueda serles comunicado lo suficientemente claro para que aquellos que me escuchen digan “debemos de actuar”.
Nosotros, los seres humanos, estamos enfrentando una emergencia planetaria. Una amenaza a nuestra subsistencia que esta ganando siniestro y destructivo potencial mientras estamos aquí reunidos. Pero también hay noticias esperanzadoras: tenemos la habilidad para resolver esta crisis, y para evitar sus peores consecuencias, si actuamos de forma valiente, decidida y rápida.
Sin embargo, a pesar de un creciente número de honorables excepciones, demasiados líderes mundiales siguen siendo mejor descritos por las palabras de Winston Churchill aplicadas a quienes ignoraron la amenaza de Adolfo Hitler: “they go on in strange paradox, decided only to be undecided, resolved to be irresolute, adamant for drift, solid for fluidity, all powerful to be impotent." Lee el resto de esta entrada →
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