El rapto de las novias
julio 2, 2012 en Causas, Sociedad
Kiguirzistán es un país muy montañoso, le llaman la Suiza del Asia Central. Tiene fronteras con China, Kazajsitán, Tayikistán y Uzbekistán. Una población de 5.500.000 de habitantes con una distribución muy irregular en su territorio. Desde un punto de vista étnico, el 65% son kirguises, el 13% son uzbecos y un 12 % son rusos, existiendo algunas minorías de tayikos y de chinos.
Las mujeres tienen un vestuario que se caracteriza por vestido largos y capas, con largas mangas acampanadas y gorros altos. Los hombres usan sombreros blancos con bordados negros. La religión mayoritaria es la musulmana de orientación suní. Un 11% de su población carece de filiación religiosa. Hay una importante minoría de cristianos de tendencia ortodoxa rusa, así como un pequeño núcleo de judíos. El ateismo fue promovido por el Estado en la época soviética. Actualmente, el gobierno intenta consolidar la religión musulmana suní.
Hay un refrán en Kiguirzistán que dice “todo buen matrimonio empieza con llanto”. Kiguirzistán era un país donde la práctica del matrimonio se basaba en el pacto entre familias. Al mismo tiempo, existía el llamado “rapto de las novias”, que tiene una larga tradición remontándonos a los tiempos preislámicos, antes del siglo XII. Eran tiempos donde se robaban caballos y mujeres a los enemigos. El rapto de la novia se hacia para evitar pagar por parte del novio el coste de la dote en el matrimonio. Es frecuente que en la caza de la novia participe la familia y amigos del novio, formando grupos amplios, que aseguren el éxito del secuestro. Cuando este país formaba parte de la Unión Soviética, ésta práctica estaba totalmente prohibida. A raíz de su independencia se recupera en primer lugar como señal de identidad nacional propia y en segundo lugar, para mostrar la hombría del novio en la sociedad.
Se calcula que más de la mitad de las mujeres de este país están casadas después de haber sido secuestrada, siendo una señal de la violencia de género masculina y el desdén hacia el sentimiento de las mujeres. Este país presenta altas dosis de violencia de género de difícil solución, pues tiene una gran aceptación social como vemos. Cuando se realiza el secuestro, se le obliga a la mujer raptada a ponerse un pañuelo blanco, que significa la aceptación de esta a ese matrimonio. Es muy difícil, que ella rechace este matrimonio porque sabe que nunca más un hombre le pedirá que se case con ella. La mayoría de los raptos son realizados por los autóctonos y muy poco por otras etnias existentes en el país.
Fuente: Nueva Tribuna



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