Contra el totalitarismo

mayo 20, 2012 en Causas, Política, Reflexión, Sociedad

Este es el discurso que el escritor, político y dramaturgo Václav Havel, último presidente de Checoslovaquia y primero de la República Checa, dio cuando asumió el cargo. 

Vivimos en un entorno moral contaminado. Nuestra moral enfermó porque nos habíamos acostumbrado a expresar algo diferente de lo que pensábamos. Aprendimos a no creer en nada, a hacer caso omiso de los demás, a preocuparnos sólo por nosotros mismos. 

Conceptos como amor, amistad, compasión, humildad o perdón perdieron su profundidad y sus dimensiones, y para muchos de nosotros pasaron a representar tan sólo singularidades psicológicas. Nos parecían recuerdos extraviados de una época ancestral, algo ridículos en la era de las computadoras y las naves espaciales. 

Sólo unos pocos fuimos capaces de alzar nuestras voces para gritar que los poderes nunca deberían haber sido todopoderosos; que las granjas especiales, que producen alimentos ecológicamente puros y de la mejor calidad sólo para esos poderes, deberían haber enviado sus productos a escuelas, hogares infantiles, hospitales, ya que nuestra agricultura era incapaz de ofrecérselos a todo el mundo. 

El régimen anterior -armado con su ideología arrogante e intolerante- redujo el hombre a una fuerza productiva y la naturaleza a una herramienta de producción. Al hacerlo, atacó tanto a la esencia misma de ambos como a la relación que los une. Redujo personas autónomas y de gran talento, que trabajan con destreza en su propio país, a tuercas y tornillos de una maquinaria monstruosamente enorme, ruidosa y pestilente, cuyo significado real nadie comprende. 

Esta no puede más que desgastarse lenta pero inexorablemente, tanto a sí misma como a todos sus tornillos y sus tuercas. Cuando hablo de un entorno moral contaminado, no hablo sólo de esos caballeros que comen verduras orgánicas y no miran al exterior desde su ventana. Hablo de todos nosotros. 

Todos nos habíamos acostumbrado al sistema totalitario, lo habíamos aceptado como un hecho inalterable y, por tanto, contribuíamos a perpetuarlo. Dicho de otro modo, todos nosotros -si bien, naturalmente, en diferente grado-somos responsables del funcionamiento de la maquinaria totalitaria; nadier es sólo su víctima, todos somos partícipes también de su creación.

¿Por qué digo esto? Sería muy poco razonable entender el triste legado de los últimos cuarenta años como algo ajeno a nosotros, algo que nos ha dejado en herencia un pariente lejano. Por el contrario, debemos aceptar ese legado como un pecado que cometimos contra nosotros mismos. Al aceptarlo como tal, comprenderemos que es responsabilidad nuestra, y de nadie más, hacer algo al respecto.  Lee el resto de esta entrada →

Tu lenguaje determina tu realidad

febrero 22, 2012 en Ciencia, Psicología, Reflexión

“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”, escribía en 1921 Ludwig Wittgenstein,en un tratado en el que intentó definir la lógica fundamental del pensamiento humano. Y al parecer el soberbio filósofo austriaco tenía razón. Una serie de estudios encabezados por la investigadora de ciencias neurocognitivas, Lera Boroditsky, parecen confirmar científicamente esta intuición profunda de la historia del pensamiento humano. Nombrar, como su etimología lo sugiere, es necesario para conocer, el nomos de nuestro ADN adánida. Las palabras son ojos. De rígida formación científica aunque abocada a campos humanitarios, Lera se llevó una estremecedora sorpresa después de asimilar sus resultados investigando la percepción del tiempo, las formas y los colores en sujetos que habitan diferentes lenguajes. 

“Mi intención era mostrar que el lenguaje no afecta la percepción, pero encontré exactamente lo opuesto. Resulta que el lenguaje interviene en niveles básicos de percepción, y, sin tener conocimiento o consentimiento, transforma la sustancia misma de cómo vemos el mundo”. Un ejemplo significativo y hasta poético, en la dimensión del color regente de la imaginación, son los experimentos en la percepción de distintos tonos de azul en personas que hablan diferentes idiomas. “En ruso no existe una sola palabra que cubra todos los colores que las personas que hablan inglés llaman “azul”. El ruso hace una distinción obligada entre el azul claro (goluboy) y el azul oscuro (siniy). Ahora bien ¿significa esto que las personas que hablan ruso notan una mayor diferencia entre azules goluboy y azules siniy? Al parecer sí, esto es lo que nos dice nuestra data. Las personas que hablan ruso son más rápidas en distinguir dos tonos de azules diferentes que las personas que hablan inglés”.  Lee el resto de esta entrada →

Causa principal de muerte: nacimiento

enero 3, 2012 en Filosofía, Innovación, Teoría de la Religión

Apuntes de Lou Marinoff, filósofo de la ciencia

El yin-yang es el centro de la filosofía taoísta. En Occidente dividimos todo lo conocido en opuestos: día y noche, bueno y malo… Para los chinos todo está en equilibrio: la oscuridad contiene la claridad y viceversa. Es un concepto importante, tiene implicaciones en todos los campos. En toda pérdida (amor, trabajo, posesiones) hay algo de ganancia. Hay que conectar con esa parte beneficiosa de las situaciones negativas. La adversidad es una prueba de la fortaleza del carácter. Superar las adversidades te hace más fuerte y más sabio. El Tao se fundamenta en tres ideas filosóficas valiosas. La primera es la complementariedad: todas las cosas forman parte de un todo, cualquier acto que se acometa tendrá repercusiones. Estamos condenados a actuar y debido a la sociedad, las costumbres, las leyes…, la senda de la acción es muy confusa, el Tao propone fluir, y hay un ejemplo muy llamativo en Holanda, donde han descubierto cómo reducir accidentes y atascos. La solución al caos de la convivencia de coches, peatones, bicicletas y tranvías se llama espacio compartido. Han eliminado todas las señales de tráfico, pasos de peatones e intersecciones controladas. ¡Y funciona! Librarse de todas esas sendas definidas en exceso permite que todo fluya.Y tiene que ver con la segunda gran lección: la armonía.

Esta se alcanza equilibrando la diversidad, no imponiendo una uniformidad. Nacemos como un bloque intacto, luego la vida te va tallando y haciendo que adoptes formas extrañas. Para Lao Tse se trata de volver a ser ese bloque intacto, es decir, que las fuerzas exteriores no te modifiquen. Y no es una teoría, es una práctica, que consiste en regular la respiración, apagar la mente. Si dependes de la mente, del ego, tu estado será como el tiempo: variable, ahora estoy triste, ahora contento. Lee el resto de esta entrada →

Trabajo Confidencial

abril 30, 2011 en Bienestar, Causas, Economía, Política, Sociedad

El tema del trabajo interior es la crisis financiera mundial de 2008 . Cuenta con la investigación y entrevistas con los financieros , políticos , periodistas y académicos . La película sigue una narrativa que se divide en cuatro partes. La película se centra en los cambios en la industria financiera en la década anterior a la crisis, el movimiento político hacia la desregulación , y cómo el desarrollo del comercio complejos como el mercado de derivados permite importantes aumentos en el riesgo de tener que eludir mayores regulaciones que tenían por objeto para controlar el riesgo sistémico . Al describir la crisis que se desarrolló, la película también se ve en los conflictos de intereses en el sector financiero, muchas de las cuales sugiere no son comunicadas de forma adecuada. La película sugiere que estos conflictos de intereses afectados agencias de calificación de crédito , así como académicos que reciben fondos en calidad de consultores, pero no divulgar esta información en sus escritos académicos, y que estos conflictos desempeñado un papel en ocultar y agravar la crisis

Caridad: ama al prójimo como a ti mismo

enero 16, 2011 en Causas, Filosofía, Teoría de la Religión

En principio me gustaría aclarar que el presente ensayo no tiene pretensiones de dar supremacía a una religión sobre cualquier otra. Sin embargo, he de decir que según el concepto de caridad que aquí se manejará parece que la tendencia del ensayo es netamente católica. He de confesar que esa nunca fue mi intención, pero que conforme se fue desarrollando la idea lo único que invadía mi mente eran algunos de los preceptos fundamentales del catolicismo. Ello se deba quizá a la convivencia que con esta religión he tenido por el país del que soy, aún así he de confesar que yo no practicó dicha religión, pero que sus preceptos me parecen por demás importantes e interesantes, sobre todo en cuanto a lo que el tema que tocaré se refiere.  Espero que aunque haga constantes referencias a esta religión se entienda que la pretensión del ensayo supera el desarrollo de un tema dentro de una Iglesia específica. Lo que se busca realmente es dar una idea de lo que por caridad  debemos entender y la universalidad que de ella se pretende.  La caridad es paciente, es benigna: la caridad no es envidiosa, no obra precipitadamente, no se ensoberbece, no es ambiciosa, no busca sus provechos, no mueve a ira, no piensa mal, no se goza de la iniquidad, mas se goza de la verdad: todo lo sobrelleva, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. (I Cor XIII, 4-7) 

En primera instancia me pregunto si la caridad es algo sobre lo que se puede decir algo que no haya sido dicho ya, o no sólo que haya sido dicho ¿se puede decir algo sobre la mayor virtud humana? Decidí realizar este ensayo porque como ya lo dijo San Pablo, y yo concuerdo,  es la mayor virtud de la cual puede gozar un hombre.  Ahora bien, he de confesar que la palabra virtud me parece limitante para la caridad, por ello he de exponer la concepción que de ella yo tengo. Si he de definir la caridad para fines de que este ensayo sea mejor entendido he de decir que es sentimiento que se  vuelca en la praxis de mí hacia el prójimo; un vuelco de un yo que no pretende para sí mismo más que para los demás, y que es capaz de renunciar a su propio beneficio por amor al prójimo. 

La caridad lo hace todo en concordia. (San Clemente Romano, p 120) 

Una vez habiendo dicho lo anterior se vislumbra que la caridad se mueve bajo un principio básico, el cual es norma de la religión católica, pero como la caridad no entiende de fronteras religiosas se traspasa para todos los hombres. Este principio es “amarás al prójimo como a ti mismo”. En primera instancia parece fácil el acceso a la caridad pero poco a poco veremos todas las dificultades que para el ego humano ésta implica.  Lee el resto de esta entrada →

Ética como política

enero 11, 2011 en Filosofía, Política, Responsabilidad Social

“De aquí se desprende una ética política que pivota sobre la experiencia histórica, en el entendido de que esta experiencia histórica, que hunde sus raíces en la tradición judeocristiana, es la memoria de los vencidos, el lugar de la esperanza”. Ahora, la ética que se desprende de la filosofía occidental es formal, abstracta y apática, cuando ésta debería ser material y concreta, es decir, política, y con sentimiento. Tenemos el ejemplo de la ética kantiana, en la que se actúa sólo por el deber, y en donde no es relevante la dignidad humana ni la vida. La ética debe, pues, ser vertida en contenidos políticos, pues la ética es teoría, y la política es llevar lo anterior a la acción, es concretizar las propuestas hechas. Y el traducir los imperativos éticos a la política implica replantear el concepto de Justicia que conocemos, una justicia que no está a favor de los desposeídos, y de ahí su venda. En teoría esa venda simboliza igualdad, pero políticamente implica que la Justicia no ve ni quiere ver las injusticias.

Se requiere de una justicia que tome en cuenta a las víctimas de la injusticia, no sólo las presentes, sino las realizadas en el pasado. Ahora, esto conlleva sus peligros, porque involucra el resentimiento, de manera que puede confundirse con mucha facilidad la justicia con la venganza. Por lo que resulta necesario hacer la distinción: la justicia que se está proponiendo pone su mirada en la víctima, planteándole la reparación del daño. Pero, ¿cómo repararlo? En primer lugar, y sobre todo, impidiendo que éste se repita; y por otra parte, procurar la reeducación del criminal, así como procurar el bienestar de la víctima mediante atención psicológica o médica. La venganza, por el contrario, tiene la mirada sobre el verdugo, y lo que se busca es hacérselas pasar a éste tan mal como él lo  hizo con la víctima. Y cabe hacer notar que esto sería caer en lo que se critica: a una concepción de la historia y del tiempo desde el punto de vista del vencedor, donde no importa aquél a quien le fue inflingido el daño. Y tenemos casos –muchos- en los que la venganza se hace presente. Por ejemplo, cuando después de la Segunda Guerra Mundial se persiguieron a los criminales de guerra nazis, y fueron secuestrados para ser juzgados y posteriormente ejecutados. Esto no puede ser permitido en el marco de la justicia que se está proponiendo, pues a pesar de que esos criminales hayan sido culpables, hay formas distintas para resolverlo: no cabe hacerse cargo del verdugo inicial para convertirse ahora en verdugos. Desde un principio, la idea es hacerse cargo de las víctimas, y evitar que la injusticia vuelva a ser cometida.

La única herramienta con la que se cuenta para implementar esta nueva categoría de Justicia, es la educación, porque queramos o no, seguimos inscritos en el concepto Ilustrado, en aquél cuyo único afán es el de dominio, y resulta muy complejo zafarse de ello. Y esta educación, que es eminentemente moral, sólo puede ir por vía del ejemplo y la persuasión.

Salvación

enero 3, 2011 en Teoría de la Religión

La es cuestión, cómo se salva el hombre, cómo se justifica. En el pasado se ha pensado preferentemente en la muerte y en lo que viene después de la muerte; hoy, cuando se ve el más allá como inseguro y por ello se lo continúa excluyendo de las cuestiones actuales, hay que continuar buscando lo recto y justo en el tiempo, y no puede preferirse el problema de cómo hay que habérselas con la muerte. Curiosamente, en el debate acerca de la relación del cristianismo y las religiones universales el punto de discusión que propiamente se ha mantenido es cómo se relacionan las religiones y la salvación eterna. La cuestión de cómo puede ser salvado el hombre, se ha planteado aún en sentido más bien clásico.

Y ahora se ha impuesto de modo bastante general esta tesis: las religiones son todas ellas caminos de salvación. Quizás no el camino ordinario, pero al menos sí caminos ”extraordinarios” de salvación: por todas las religiones se llega a la salvación; esto se ha convertido en la visión corriente.

Esta respuesta corresponde no sólo a la idea de tolerancia y respeto del otro que hoy se nos impone. Corresponde también a la imagen moderna de Dios: Dios no puede rechazar a hombres sólo porque no conocen el cristianismo y, en consecuencia, han crecido en otra religión. Aunque esta tesis es clara a primera vista, sin embargo suscita interrogantes. Pues las religiones particulares no exigen sólo cosas distintas, sino también opuestas. Ante el creciente número de hombres no ligados por lo religioso, esta teoría universal de la salvación se ha extendido también a formas de existencia no religiosas pero vividas coherentemente. Entonces comienza a ser válido que lo contradictorio es considerado como conducente a la misma meta; en pocas palabras: estamos nuevamente ante la cuestión del relativismo. Se presupone subrepticiamente que en el fondo todos los contenidos son igualmente válidos. Qué es lo que propiamente vale, no lo sabemos. La verdad es sustituida por la buena intención; la religión se mantiene en lo subjetivo, porque no se puede conocer lo objetivamente bueno y verdadero.

En primer lugar, las religiones (también el agnosticismo y el ateísmo) son consideradas todas ellas como iguales. Pero hay formas religiosas degeneradas y enfermas, que no elevan al hombre, sino que lo alienan. Y también las religiones a las que hay que reconocer una grandeza moral y que están en camino hacia la verdad, pueden enfermar en ciertos trechos del camino. En el hinduismo hay elementos grandiosos, pero también aspectos negativos; el entrelazamiento con el sistema de castas, la quema de viudas. Pero también el Islam, con toda la grandeza que representa, está continuamente expuesto al peligro de perder el equilibrio, dar espacio a la violencia y dejar que la religión se deslice hacia lo externo y ritualista. Y naturalmente hay también formas enfermas de lo cristiano. Por ejemplo, cuando los cruzados, en la conquista de la ciudad santa de Jerusalén en la que Cristo murió por todos los hombres, causaban ellos mismos un baño de sangre entre musulmanes y judíos. Esto significa que la religión exige discernimiento entre las formas de las religiones y discernimiento en el interior de la religión misma, según la medida de su propio nivel. Con el indiferentismo de los contenidos y de las ideas, que todas las religiones sean distintas y sin embargo iguales, no se puede ir adelante. Cuando se habla del significado salvífico de las religiones se piensa sólo en que todas posibilitan la vida eterna, con lo cual se acaba neutralizando el pensamiento en la vida eterna, pues uno llega de todos modos a ella. Pero así se empequeñece inconvenientemente la cuestión de la salvación. La salvación en el más allá supone la vida correspondiente en el más acá.  Hay que preguntar qué es el cielo y cómo viene a la tierra. La salvación del más allá debe reflejarse en una forma de vida, que hace aquí humano al hombre y, de este modo, conforme a Dios. Esto significa nuevamente que, en la cuestión de la salvación, hay que mirar más allá de las religiones mismas y a ese horizonte pertenecen reglas de vida recta y justa, que no pueden ser relativizadas arbitrariamente. La salvación comienza con la vida recta y justa del hombre en este mundo, que abarca siempre los dos polos de lo particular y de la comunidad.

Hay formas de comportamiento que nunca pueden servir para hacer recto y justo al hombre, y otras, que siempre pertenecen al ser recto y justo del hombre. Esto significa que la salvación no está en las religiones como tales, sino que depende también de hasta qué punto llevan a los hombres, junto con ellas, al bien, a la búsqueda de Dios, de la verdad y del bien. Por eso, la cuestión de la salvación conlleva siempre un elemento de crítica religiosa, aunque también puede aliarse positivamente con las religiones. En todo caso, tiene que ver con la unidad del bien, con la unidad de lo verdadero, con la unidad de Dios y del hombre.